Ficciones

"This was another of our fears: that Life wouldn't turn out to be like Literature"

Mes: noviembre, 2014

La noche al día

“Mucha gente prefiere la noche al día. Siendo así, quizá deba seguir el consejo de no pensar tanto en el pasado, y de mostrarme más optimista y de aprovechar al máximo lo que me resta del día. Después de todo, ¿qué se gana con estar mirando siempre atrás? ¿Con culparnos del hecho de que la vida no nos haya llevado por el camino que deseábamos? Por duro que parezca, la realidad para la gente como ustedes o como yo es que no tenemos más opción que dejar nuestro destino en manos de esos grandes personajes que guían el mundo y que contratan nuestros servicios. ¿Para qué preocuparse tanto por lo que deberíamos haber hecho o dejado de hacer para dirigir el curso que tomaban nuestras vidas? Para personas como ustedes o como yo, la verdad es que basta con que intentemos al menos aportar nuestro granito de arena para conseguir algo noble y sincero. Y los que estamos dispuestos a sacrificar una gran parte de nuestras vidas para lograr estas aspiraciones, debemos considerar el hecho en sí motivo de satisfacción y orgullo, cualquiera que sea el resultado.”

Kazuo Ishiguro, Los restos del día

Anthony Hopkins y Emma Thompson en la adaptación cinematográfica de 1993

Anthony Hopkins y Emma Thompson en Lo que queda del día, 1993

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The London we knew

“Go where we may, rest where we will,

Eternal London haunts us still.”

Thomas Moore

Pronto hará dos años que no piso Londres. Dos años desde aquel frío jueves en que aterricé armada con una maleta de mano (a la espera de que otra de 40 kg llegara pronto) y tardé tres horas y media en hacer un recorrido que debería haberme llevado un cuarto de hora.

La sola idea de volver me emociona y aterroriza a partes iguales. Ya lo dijo Sabina, que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Y pese a ello me descubro mirando vuelos, planeando escapadas, analizando las ofertas de trabajo. Siempre hay algo que me frena en el último momento, y lleva frenándome ya casi 24 meses.

Sé que es la cuidad de ciudades, y que ahí reside una gran parte de su encanto. Que The Breakfast Club ya es mainstream, que Hackney definitivamente es el nuevo Camden y que King’s College ha inaugurado el Virginia Woolf building en Kingsway. Que la mitad de estas cosas que escribí ya deben estar obsoletas.

Cuando alguien me pide recomendaciones al hacer una escapada, me siento como una abuelita orgullosa. Emocionada, recorro con la mente y el teclado los lugares donde pasé horas contemplativas, excitantes y también las calles donde me liberé del tedio y alguna preocupación dando largos paseos. Me consuela pensar que hay cosas que no cambiarán, que Brick Lane seguirá estando ahí, con su pequeña librería, que la gente se escapará en peregrinaciones a Hampstead Heath cuando asomen los primeros rayos de sol cálido. Enric González dice que Londres no puede someterse a antropomorfismos, y probablemente tenga razón.

En el fondo, que vuelva o no es irrelevante. Seguirá siendo capital de imperios, imparable, incesante. Seguirá viéndonos volver a ella como se vuelve a una antigua amistad; reticentes primero, aliviados después para finalmente abandonarla de nuevo con la sombra de la decepción del tiempo perdido. Londres seguirá girando y a su alrededor pasarán tantas cosas, tanta gente, que el rastro de quienes la habitamos con adoración durante aquel gélido 2013 ya hace tiempo que se borró.

Claude Monet, The Thames below Westminster, 1871

Claude Monet, The Thames below Westminster, 1871

New York state of mind

“What I’ve found does the most good is just to get into a taxi and go to Tiffany’s. It calms me down right away, the quietness and the proud look of it; nothing very bad could happen to you there, not with those kind men in their nice suits, and that lovely smell of silver and alligator wallets.

If I could find a real-life place that made me feel like Tiffany’s, then I’d buy some furniture and five the cat a name.”

“Because yes, they must see this, these lights, the river- I love New York, even though it isn’t mine, the way something has to be, a tree or a street or a house, something, anyway, that belongs to me because I belong to it.”

Truman Capote, Breakfast at Tiffany’s (1958)

Hasta entonces, I turned my face away and dreamed about you

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